Como Perder la Unción
por Ricardo Murphy


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Dios unge a aquellos a los cuales El llama al ministerio y les unge a fin de que puedan cumplir su voluntad. Pero, ¿qué es esta unción? Es simplemente el poder del Espíritu Santo, fluyendo a través de una persona, a fin de darles el poder de cumplir la voluntad de Dios.

Sin la unción, nosotros tenemos que depender de nuestra propia fuerza y habilidad. Pero, con la unción, somos literalmente los representantes del poder divno de Dios. Lo que es imposible hacer en nuestra propia fuerza llega a ser posible, y aún fácil, cuando esté hecho bajo la unción.

El profeta Isaías nos dice que el propósito de la unción es quebrar el yugo, y librar a la gente (Is 10:27). Debido a que "el Hijo os hace libres" (Jn 8:36), pienso que es lógico concluir que todo hecho en el ministerio debería, en una manera u otra, ayudar a librar a la gente. No ponerles en más esclavitud, sino ayudarles a entender la verdadera libertad de pecado que el Señor les ha provisto.

Sabemos que "los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables" (Rom 11:29), pero esto no significa que uno nunca puede perder la unción que Dios le ha dado. A lo largo de la historia, muchos han perdido la unción que Dios puso subre sus vidas. Mientras que los dones y los llamamientos son permanentes, la unción es muy dependiente de nuestras acciones y nuestra sanctidad.

Déjame definir algo. Una persona pierde la unción por no mantenerse en buena relación íntima con Dios, sea entrar en una posición en la cual no está en profunda comunión consistente con Su Espíritu Santo. No es tanto que Dios dice "no más," que es que nosotros perdemos la posiblidad de recibir más. El pecado siempre nos separa de Dios. Si hay pecado en nuestras vidas, estamos separados de Dios y el poder el Dios no puede fluir a través de nosotros.

Un foco eléctrico solamente funciona cuando está conectado a la fuente del poder. No puede fingir estar conectado, ni puede casi estar conectado; debe estar conectado. Algo menos, y la electricidad no puede fluir a través del foco y producir la luz.

Es igual con nosotros. No podemos fingir estar conectados al Espíritu Santo ni estar medio conectados; tenemos que ser conectados. Si no, su unción no puede fluir a través de nosotros, tocando aquellos alrededor de nosotros.

Permítame clarificar algo otro también. Hay muchísimas manifestaciones falsas, y personas que fingen tener la unción. Ellos saben como actuar como si tienen la unción. Ellos saben como hablar como si tienen la unción. Saben como hacer un buen espectáculo. Sin embargo, todo está hecho en la carne, y no en el Espíritu.

Parte de esto probablemente surge por no entender la unción. Otra parte probablemente viene de un esfuerzo sincero de manufacturar que algo sucede. Además, hay aquellos que lo hacen, porque no tienen la unción, pero quieren que la gente piensen que la tienen. En cualquier caso, aquellas personas no han pasado el tiempo necesario para formar la relación íntima con el Espíritu Santo que es necesario a fin de asegurarse que la verdadera unción sigue fluyendo a través de sus vidas.


El Rey Saul es un perfecto ejemplo de alguien que perdió la unción. Aunque Saul sí mismo se referió por ser "el ungido del Señor" (1 Sam 24:6; 26:9), descubrimos que la unción del Señor le salió, y se quedó sobre David. Pero todavía hay una pregunta clave, ¿Por qué le salió la unción?

Había probablemente varios factores que tenían algo que hacer con la salida de su unción, no solamente uno. Saul hizo numerosos errores en su vida, los cuales por fin le causó de perder la unción. Nosotros también vemos que había algunas cosas que le prepararon de antemano de perder la unción. Veamos a estas cosas primero.

La primera cosa que le preparó a Saul de antemano para fracasar es que se puso rey porque la gente quería un rey, no porque Dios quería que ellos tuvieran un rey. De hecho, ellos rechazaron tener Dios por su rey, a fin de tener un rey humano, como las otras naciones. Esto, por supuesto, desagradó a Dios. Pero, de todas modas, El cuplió su deseo y les dio Saul por su rey.

La unción es un don de Dios. Como tal, no es algo que nosotros podemos insistir que nos dé, ni podemos tomarla de El. Es literalmente algo que nos regala según su gusto. Al insistir que Dios les dé un rey, el Pueblo de Israel era esencialmente insistiendo que El unja ese rey también. Recuerda, la unción surge de una relación íntima con el Señor, no por insistir que El la provea.

La segunda cosa que obró en contra de Saul era que fue elegido ser líder porque se parecía ser un líder, no porque era un líder. El liderazgo requiere charácter, no solamente un buen parecer. Aunque Saul era "de los hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo" (1 Sam 9:2) descubriremos que no sobrepasaba a los otros ni en obediencia ni integridad.

Algunos líderes se parecen ser líderes, y otros no. Si los líderes son escogidos por su apariencia, su estatura o su posición socio-economica, son escogidos por los razones equivocadas. Los líderes deben ser escogidos por su visión, su carácter, y si tengan el corazón de un siervo.

Finalmente, vemos que Saúl no era dispuesto ni listo aceptar el llamamiento de Dios en su vida. Después que Samuel le ungió (1 Sam 10:1), no lo mencionó a nadie (1 Sam 10:16). Bien, se puede darle el beneficio de la duda en esto, y decir que era siendo humilde. Pero, un poco más adelante, descubrimos que cuando fue escogido de todas las tribus de Israel por ser su rey, ellos no pudieron hallarlo, porque era escondiéndose junto al bagaje (1 Sam 10:19-22).

Aún después que Saul fue descubierto y presentado al pueblo como su rey, no empezó sus responsabilidades con interés. No era que hasta hubo un crisis que él tomó un paso para andar en su papel de liderazgo y proteger al pueblo.

Si alguien desea ser exitoso por el Señor, necesita ser llamado, ungido, dado una visión y ser enviado. Pero, esta persona adicionalmente necesita aceptar el llamado, la unción y engardo de ser enviado. Alguna gente ha intentado ir adelante sin el llamamiento, y solamente ha trabajado en su propia fuerza. Otros han intentado de manufacturar la unción, en vez de recibirla del Espíritu Santo. Aun otros que han sido llamados y ungidos faltaron tener una visión; por lo tanto ellos corrieron en círculos sin alcanzar nada. Todas estas categorías al final fracasaron en cumplir todo que Dios había planeado por ellos. Pero, los más grandes fracasos son las personas que rechazan aceptar el llamamiento de Dios. Ellos no alcanzan absolutamente nada.


Pues, ahora hemos descubierto lo que preparó a Saul a fracasar de antemano. Pero, esto no fue suficiente para que perdiera la unción; tenía que tener una parte activa en el proceso. Pues, ¿qué hizo que le causó perder la unción?

Falta de Perseguir la Unción

Y sucedió que Saúl regresaba del campo detrás de los bueyes, y dijo: ¿Qué pasa con el pueblo que está llorando? Entonces le contaron las palabras de los mensajeros de Jabes.

1 Sam 11:5

La primera cosa que hizo Saul para perder la uncion se relaciona con la última cosa que mencioné que le preparó de antemano perder la unción. Es decir, sentarse, en vez de perseguir la unción de Dios. Aunque él había sido llamado, Saul todavía trabajaba con los rebaños en el campo, en vez de pasar tiempo con el Señor. Aunque no empezó de inmediato de servir a Dios en la capacidad a la cual era llamado, hubiera debido pasar su tiempo en prepararse, especialmente en perseguir la presencia de Dios, y recibir la unción hacer el trabajo de Dios.

La unción no viene a aquellos que se sientan mientras que lo esperan. Sentarse en el sofá, mirando a los ministros ungidos en la televisión no da una unción a nadie. Tampoco viene la unción por orar unos quince minutos por día. La unción viene por resultado de tener una relación bien íntima con el Señor.

Hay una gran diferencia entre Saul y David en este aspecto. Ambos antes y después de que David fue ungido por ser rey, vemos en la Escritura que era adorador. Pasaba mucho de su tiempo en escribir y cantar los salmos de alabanza al Señor. El era tan conocido por ser salmista, que los consejeros del Rey Saul conocían de él, y lo llevaron al palacio para cantar por el Rey Saul. Por supuesto, esto no dio la unción a Saul tampoco.

Cada gran ministro del último siglo, que ha estado usado por Dios en una manera poderosa ha sido persona de mucho oración. ¡Algunos de ellos han orado hasta ocho horas antes de un servicio! Ellos han entendido la necesitad de pasar tiempo en la presencia del Señor a fin de recibir la unción.

Impaciencia

El esperó siete días, conforme al tiempo que Samuel había señalado, pero Samuel no llegaba a Gilgal, y el pueblo se le dispersaba. 9 Entonces Saúl dijo: Traedme el holocausto y las ofrendas de paz. Y él ofreció el holocausto. 10 Y sucedió que tan pronto como terminó de ofrecer el holocausto, he aquí que Samuel vino; y Saúl salió a su encuentro para saludarle. 11 Pero Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Como vi que el pueblo se me dispersaba, que tú no llegabas dentro de los días señalados y que los filisteos estaban reunidos en Micmas, 12 me dije: "Ahora los filisteos descenderán contra mí en Gilgal, y no he implorado el favor del Señor." Así que me vi forzado, y ofrecí el holocausto.

1 Sam 13:8-12

Dios tiene un tiempo perfecto por toda y cada cosa. Es el tiempo en el cual El ha destinado que algo sea cumplido. Frecuentemente no es el mismo tiempo que nosotros tendríamos por aquella cosa, pero esto está bien. El es Dios, y sabe mejor que nosotros cuando es aquel tiempo perfecto.

Si deseamos que la unción de Dios fluya en nuestra vida y ministerio, demos ser sensible a Sus planes, Sus propósitos, Su deseo, y Su tiempo perfecto. Yo he dicho numerosas veces "Más ministros fallan porque se adelantan del tiempo perfecto de Dios, que faillan por cualquier otra razón." Cuando nosotros movemos adelante del tiempo de Dios, movemos en nuestra propia fuerza y no la suya. Debemos de esperar el tiempo perfecto que Dios ha establecido, para que la plenitud de Su poder, provisión y unción pueden fluir.

Saul no sabía como esperar el tiempo de Dios. Aunque tenía una palabre segura del profeta que esperara siete dias, fracasó. Literalmente, unos momentos antes de que llegó Samual para hacer el sacrificio, Saul decidió de hacerlo su mismo. El rechazó de esperar el tiempo extra que era necesario a fin de asegurarle de éxcito espiritual

Lo más cerca que venimos al tiempo perfecto de Dios, las más razones que hallamos a favor de obrar en nuestra propia fuerza. Pensamos que somos listos y preparados. Pensamos que esto es el último momento posible. Pensamos que perderemos la oportunidad. Pensamos que perderemos la gente. Sin embargo, al movernos temprano, perdemos las cosas más esenciales; la bendición de Dios y Su unción.

Substituir la Adoración con los Actos Religiosos

Una de las cosas que sucede cuando nos adelantamos del tiempo de Dios, es que perdemos la presencia del Espíritu Santo. Es él, el Espiritu Santo, quien nos da la unción. Pero, como ya te dije, aquela uncion únicamente puede surgir de una relación íntima con el Señor.

Cuando nos adelantamos del tiempo de Dios, hay una tendencia de substituir la adoración, la fe, la presencia y el poder de Dios, con un acto religioso. En la misma sección de la Escritura que leímos arriba, Saul empezó de hacer los sacrificios personalmente. Esto en sí, no fue malo. Lo malo fue que lo hizo por ser un acto religioso, al buscar el favor de Dios; no lo hizo por ser un acto de adoración.

Dios nunca verdaderamente se interesaba en todos los miles o aun millones de ofrendas que los judíos le trayeron. Se interesaba en la adoración que acompañó aquellas ofrendas. De igual manera, cuando nosotros traemos una ofrenda ante él, necesita ser acompañada de adoración. Si no, ella no moverá Su corazón.

Cuando Rey David llevó el Arca del Pacto a Jerusalén, la biblia nos dice que él paró cada seis pasos para edificar un altar, hacer un sacrificio, y adorar. Sin la adoración, aquellos miles de sacrificios no hubieran significado nada.

Saul no entendía la importancia de adorar del corazón. Pensaba que el acto religioso era suficiente. Por actuarse de esta manera, probó a Dios que no era el "hombre conforme al corazón de Dios" que buscaba Dios el Padre. Esto guarantizó su último fracaso.

Confiar en las Cosas Naturales, en Vez de Dios

La unción, en sí, no es natural, es sobrenatural. Si anhelamos recibirla, nosotros debemos hacer una decisión de apartar las cosas y los asuntos naturales, y confiarnos en el sobrenatural. No funciona ser de doble-ánimo. Ni funciona intentar de mezclar el natural con el sobrenatural. Intentar traer un medio natural a una obra espiritual asegurará que la parte espiritual será perdida.

Saul no podía decidir si iba a depender sobre el Señor, o depender sobre lo natural. Unos de los razones que dio por hacer los sacrificios personalmente, en vez de esperar la llegada de Samuel fue que el pueblo se le "dispersaba."

Por lo tanto, si nosotros pensamos acerca de esto un momento, podemos ver que tan ilógica era esta preocupación de Saul. Primeramente, el ejército del enemigo era más grande que el suyo. Si él era dependiendo sobre el tamaño de su ejército, estaba en peligro. Segundo, su ejército no tenía las armas militares adecuadas. Más adelante, en capítulo trece, vemos que las únicas espadas en el ejército de Israel eran aquellas que Saul y su hijo Jonatán tenían (1 Sam 13:19-22). ¡El ejército de Israel guerreaba con las herramientas de los granjeros!

Si alguien va a depender sobre el natural, me parece a mí que debería tener algo meritoso en que depender. Si no, parece más lógico confiar totalmente en Dios, y dejarle atender el problema de Su manera.

Si alguien va a depender sobre los medios naturales, debería hacerlo lo mejor que puede. Pero, aún así, Saul failló. Además de no tener un ejército suficiente grande, tampoco bien equipado, Saul rechazó la sabiduría, y debilitó el ejército que tenía. El hizo un voto, atando el ejército que no comiere nada, hasta que había ganado la victoria. El único problema, era que en su rapidez de ganar la victoria, él redujo su oportunidad de ganarla. Obviamente, el ejército tenía hambre, aún su hijo Jonatán tenía hambre. Debido a que Jonatán no había oído el voto, comió alguna miel que halló, y reganó sus fuerzas (1 Sam 14:27).

Falta de Obediencia

"Ve ahora, y ataca a Amalec, y destruye por completo todo lo que tiene, y no te apiades de él; antes bien, da muerte tanto a hombres como a mujeres, a niños como a niños de pecho, a bueyes como a ovejas, a camellos como a asnos."... 8 Capturó vivo a Agag, rey de los amalecitas, y destruyó por completo a todo el pueblo a filo de espada. 9 Pero Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas, de los bueyes, de los animales engordados, de los corderos y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir por completo; pero todo lo despreciable y sin valor lo destruyeron totalmente... 13 Entonces Samuel vino a Saúl, y Saúl le dijo: ¡Bendito seas del Señor! He cumplido el mandamiento del Señor... 15 Y Saúl respondió: Los han traído de los amalecitas, porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de los bueyes, para sacrificar al Señor tu Dios; pero lo demás lo destruimos por completo... 19 ¿Por qué, pues, no obedeciste la voz del Señor, sino que te lanzaste sobre el botín e hiciste lo malo ante los ojos del Señor?

1 Sam 15:3, 8-9, 13, 15, 19

La unción de Dios viene de la presencia del Espirítu Santo en nuestra vida. Debido a que el Espíritu Santo es parte de la Trinidad, es igual que decir que la unción surge por tener la presencia de Dios en nuestras vidas. Sin embargo, Dios no se quedará donde hay pecado. Pues, cuando estamos en desobediencia, que por supuesto es pecado, nosotros esencialmente echamos Dios fuera de nuestras vidas. Cuando él sale, también sale la unción.

De todas las posibilidades, una falta de obediencia es probablemente el más grande matador de la unción que existe. Dios no da Su unción para que la gente pueda hacer un espectáculo, capturar la atención de otros, ni parecerse espiritual u impresionar a los otros; El la da a fin de que podamos cumplir Su voluntad. Hacer esto, requiere una obediencia total. Algo menos destruye nuestra hablidad de recibir la unción.

Cuando Dios da las instrucciones, es muy específico. No opino que hubiera haber sido más específico cuando mandó a Saul en el primero verso del pasaje arriba; destruir todo. Pero, Saul no le obedeció. El hizo lo que pensaba era lo correcto, en vez de hacer lo que Dios dijo que era correcto. Esto nunca funciona.

Muchas personas igual que Saul, piensan que ellos están haciendo lo que Dios les mandó; pero realmente ellos han cambiado lo que Dios les dijo hacer. Mira lo que Saul dijo a Samuel en verso trece: "¡Bendito seas del Señor! He cumplido el mandamiento del Señor" Aunque Dios había sido muy específico tocante destruir toda la gente y todos lo animales, Saul "torció" el mandato de Dios para significar solamente destruir aquellas cosas que tenía ganas de destruir. Trajo a Samuel el mejor de los que tenían los amalacitas, junto con su rey. Cuando Samuel le questionó, Saul les llamó "una ofrenda al Señor."

Una falta de obediencia, aún una falta parcial de obediencia, es la rebelión. Dios no tolera la rebelión. De hecho, El dio a Samuel una palabra profética al Rey Saul tocante su rebelión:

Y Samuel dijo: ¿Se complace el Señor tanto en holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la voz del Señor? He aquí, el obedecer es mejor que un sacrificio, y el prestar atención, que la grosura de los carneros. 23 Porque la rebelión es como pecado de adivinación (brujería), y la desobediencia, como iniquidad e idolatría. Por cuanto has desechado la palabra del Señor, El también te ha desechado para que no seas rey.

1 Sam 15:22-23 (paréntesis míos)

Nadie puede mantenerse en rebelión a Dios, y esperar que Dios le bendiga, prospere y unja. Parecido como Saul perdió su realeza, ellos también perderán cualquier cosa que Dios les ha llamado hacer, junto con la gracia, unción y dones espirituales que lo hubieran hecho posible hacerla.

Falta de Arrepentimiento

Todo que Saul hizo malo llevó a su falta de obediencia, que por fin resultó en su pérdida de la realeza y unción. Pero, todavía hubiera reganado todo si hubiera arrepentido. Su falta de arrepentirse selló su desobediencia, y aseguró que no reganería el favor de Dios.

En ambos capítulos trece y quince, Samuel confrontó a Saul acerca de su desobediencia. En ambos casos, vemos que Saul no aceptó la responsabilidad por sus acciones y fue rápido en ofrecer unas excusas. No solo esto, pero no cambió su andar ni corregió sus errores. Parece que Saul pensaba que sus excusas hubieran sido suficiente por Dios, y que hubiera sido permitido continuar según su gusto.

En ambos casos, Saul culpó a la gente por sus proprias acciones. En capítulo trece, dijo, "Como vi que el pueblo se me dispersaba, que tú no llegabas dentro de los días" (1 Sam 13:11), culpando ambos "la gente" y el profeta, Samuel por sus acciones. En capítulo quince, dijo, "porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de los bueyes, para sacrificar al Señor tu Dios" (1 Sam 15:15). ¿No es verdad que Saul era el rey y el lider? ¿Pero dónde está su liderazgo en estas acciones?

Como ya dije, Saul no cambió sus acciones, aún después que el profeta le reprendió. Había salvado a Agag, rey de los amalacitas de la muerte, aunque Dios claramente había mandado su muerte. Samuel tuvo que matar a Agag, porque Saul no lo haría (1 Sam 15:33).

Esto es probablemente la más grande diferencia entre Rey Saul y Rey David. Mientras que Saul fue rápido ofrecer sus excusas, David fue rápido arrepentirse cuando el profeta Natán le confrontó con su pecado (2 Sam 12:7-13).

Todos pecan, (Rom 3:23), aun aquellos en el minsterio. Pero, no todos se arrepienten. Muchas veces, la única diferencia entre alguien que alcanza éxcito en el llamamiento de Dios y uno que no, es su habilidad de arrepentirse. Aunque las consecuencias por el pecado acaso no serán quitados; la gracia de Dios, su llamamiento, y unción siempre serán restaurados.


Estas seis acciones son lo que causaron que Rey Saul perdiera su unción. Ellas no son todas que hizo erróneamente, pero son los eventos claves que llevaron a su fallecimiento. Permítame tomar un momento, antes que termino, a fin de mencionar estas mismas cosas que la gente hace comúnmente después de perder la unción:

Intentar Seguir en Su Puesto, Sin la Unción - A pesar de que Dios claramente declaró mediante el profeta Samuel que Saul había perdido su realeza, Saul continuaba ser rey sobre Israel por muchos años más. Aunque su autoridad había venido originalmente de Dios, continuaba en su propia autoridad aún después que perdió la de Dios.

Esto me hace pensar en algunos casos que conozco en los cuales unos ministros intentaban continuar en el minsterio después de que habían caído en pecado. En vez de confiar en que Dios sería con ellos, ellos confiaban que la gente sería con ellos. Ellos continuaron en la fuerza de su propio nombre y fama.

Verdaderamente, todo lo demás que estas personas hacen que perdieron la unción es esforzarse en mantener su posición, su popularidad, su ministerio, o su ego. Todo está basado en el orgullo, olvidando que es Dios que se levanta los humildes.

Manifestaciones Falsas - En la Iglesia de hoy día, que se orienta hacia ver las manifestaciones espirituales, en la cual la gente busca un buen espectáculo, muchas personas han intentados de manufacturar manifestations a fin de desmostrar que la unción de Dios todavía estuviera con ellos. Ellos hacen las cosas que hacían antes, que se parecen ser unas manifestaciones de Dios, pero ellos lo hacen en la carne, en vez de hacerlas mediante el Espíritu de Dios. Al manufacturar las manifestaciones, ellos aseguran que la gente sigue viniendo a verles, y recibir sus ofrendas en sus bolsillos.

Tristemente, algunos de estas personas son tan ciegos, que ellos opinan que las falsas manifestaciones son auténticas. La primera persona que ellos engañan es sí mismo, luego ellos siguen igual para engañar a otros. Esto es un grave insulto a Dios y a Su Espíritu Santo.

Temer a los Hombres, en vez de Temer a Dios - A fin de mantener su ministerio y su popularidad, los ministros que pierden la unción enfoquen en la gente, en vez de enfocarse en Dios. Ellos investigan para descubrir lo que quieren la gente, y se los dan. Ellos desarrollan una nueva revelación, en vez de recibirla del Espíritu Santo. Ellos tienen más grandes eventos, para desmostrar el crecimiento de su ministerio. Saben que la gente tiene "comezón de oídos," y apartan sus oídos de la verdad con decirles lo que quieren oír, en vez de decirles lo que necesitan oír.

Este tipo de acción puede mantener una apariencia de poseer la bendición de Dios sobre el ministerio, pero es nada mas que una cáscara vácia. Aquellos que vienen para recibir de aquel ministro no están recibiendo nada del Espíritu, solamente de la carne.

Buscar Ayuda Espiritual en los Lugares Equivocados - Cuando Saul no podía recibir una respuesta de Dios, se fue a buscar el poder espiritual en los lugares equivocados. Era tan desesperado de recibir una respuesta que mandó a sus consejeros "Búscadme una mujer que sea médium para ir a consultarla." (1 Sam 28:7). Cuando encontraron la bruja en Endor para él, le pidió que envocara a Samuel de la esfera espiritual para que pudiera revelarle lo que debería hacer. Pero, cuando aparececió Samuel, repetió lo que ya había dicho antes, es decir que la unción le había sido quitado.

No sé si esto verdaderamente fue el espíritu de Samuel, u un espíritu maligno. Pero en serio, no importa, porque a pesar de que fuera un espíritu maligno, Dios hubiera podido causar que el espíritu dijera exactamente lo que El quería que dijera. El punto es que Saul se alejó aún más lejos de Dios, a fin de recibir un poder espiritual. El definitivament lo recibió, pero solamente le empujó más lejos de Dios.

No puedo decir que personalmente conozco de unos ministros que han vuelto tan lejos de Dios que ellos han buscando el poder del enemigo, pero no me sorprendería si ya ha occurrido. Sin embargo, ciertamente sé que algunos han vuelto a la masonería, que es una religión falsa, a fin de "ayudar su ministerio a crecer." Esto es muy parecido a buscar la bruja de Endor.

Buscar el Honor Personal - Nosotros ya hemos visto que cuando Samuel reprendió a Saul por no destruir a los amalecitas, y sus animales que no se arrepintió. Sin embargo, todavía quería parecer santo delante de la gente. Pidió a Samuel:

Y Saúl dijo: He pecado, pero te ruego que me honres ahora delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel y que regreses conmigo para que yo adore al Señor tu Dios.

1 Sam 15:30

¡Espera un momento! El rechazó de arrepentirse, pero ¿quiso ser honrado delante de la gente? Esto sueno como si estaba intentando de usar a Dios. ¿Por qué? Para que pudiera ser honrado.

Existe muchas personas hoy día, ambos en el ministerio y en la Iglesia, quienes están intentando de usar a Dios a fin de honrar a sí mismos, en vez de dar la gloria a Dios. Están robando la gloria de Dios; esencialmente diciendo, "Mírame a mí, mírame a mí" en vez de decir, "Permítanme ayudarles a enfocar en Dios."

Si nosotros no estamos sirviendo a Dios, cualquier honor que recibimos es como trapo de inmundicia, que no vale nada. Pero, si verdaderamente estamos sirviendole a el, el nos dara el honor que nos merita.

Intentar Destruir a Aquellos que Son Ungidos - Sabemos claramente de la Escritura que despues que Saul perdió la unción que ella se quedó sobre David. A pesar de que David no tomó su posición como rey hasta que muchos años después, todavía fue ungido como rey. Empezando en el capítulo diez y ocho, y durando hasta el fin de su vida, Rey Saul buscaba matar a David. En más de una occasión, El salió con su ejército, especialmente con el directo propósito de matar a David, sin embargo, en todo, Dios protegió a David.

¿Qué tan frecuente ha sucedido que alguien en el ministerio, quien ha perdido la unción, ha empezado de destruir a otros que todavía la tenían? ¿Qué tantas veces han hablado tales personas mentiras y chismes de otros que servían a Dios? ¿Qué tantas veces han peleado en favor del ejército de Satanás, en vez de pelear la buena batalla de la fe, a favor del ejército de Dios?

Los niños pequeños frecuentemente chismean los unos de los otros a fin de aparecer mejor en lo personel que su compañero. Aparentemente, piensan que si pueden hacer algo para que su hermano o hermana se parezcan mal, entonces sus padres les estimarán más alto. Desafortunadamente, unas personas nunca maduran lo suficiente para que puedan dejar este mal hábito. Aun siendo adultos todavía "chismean" de otros, a fin de que ellos puedan parecer mejor en la opinión de otros. Yo opino que esto es una verdaera señal de alguien que ha perdido la unción.


La unción es preciosa, valiosa, e irreemplazable. Protéjala, nútrela, persíguela y úsala. Quédate en la plenitud de la perfecta voluntad de Dios, para que Su poder y unción puedan fluir a través de ti. Deja que Dios sea Dios, y sé tú ser lo que estás encargado ser, Su siervo.

Copyright © 2005 por Richard A. Murphy, Maranatha Life Todos derechos reservados.