El Sacerdocio del Sanado
por Ricardo Murphy
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El Antiguo Testamento contiene tantas leyes que una persona puede innundarse en sus detailles. Algunas, como los 10 mandamientos, todavía están aceptados por la Iglesia, mientras que otras parecen que de ninguna manera pueden aplicarse a los creyentes de hoy en día. Algunas de los leyes parecen haber sido escrito a fin de proteger la salud de la comunidad de los israelitas, mientras que otras son poco entendibles a nosotros (los no-judíos). Pablo escribió a su hijo en la fe, Timoteo,"Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia" (2 Tim 3:16). Si esto es verdad, ¿pues, por qué tiene nuestra biblia todas aquellas leyes antiguas que nos parecen ilógicas? ¿Cómo puede algo que nosotros apenas entendemos instruirnos? Cuando encontramos algo en la biblia que nos parece sin sentido, hay frecuentemente un significado simbólico que está escondido allí. Esto es más común en los libros de los profetas, pero es igualmente verdadero en otras partes de la biblia. En el libro de Levítico, capítulo trece, Dios dio al Pueblo de Israel varias leyes sobre como tratar con las enfermedades de la piel; específicamente, tratando con la lepra. Se parece que fue un grave asunto en aquellos días, y Dios dio a los sacerdotes algunas pruebas usar a fin de diagnosticar la seriedad de las enfermedades de la piel de la gente en su alrededor. Más de todo, esto parece ser uno de esos lugares en el cual Dios intentaba proteger la salud de Su Pueblo. El capítulo catorce enumera una serie de ritos bastante complicados que tenían que ser hecho en el caso de alguien que había sido sanado de la lepra. De hecho, esto es uno de los más extensivos "ritos de purificación" escrito en la biblia. El hecho de que el rito era tan complicado captó mi atención. Es obvio que la lepra era algo serio en las tiempos bíblicos, pero ¿por qué un rito tan complicado? En los tiempos bíblicos, la gente pensaba que las enfermedades serias, tal como la lepra, fueron una señal del juicio de Dios sobre alguien. Esto aun era igual en el tiempo de Jesucristo; en efecto, sus discípulos le preguntaron lo siguiente:
Para nuestro propósito, en este momento, no importa si estas enfermedades desmostraban el juicio de Dios o no. Sin embargo, al tomar un momento a fin de mirarlo de la perspectiva de aquella gente, podemos entender por que trataron la sanidad por ser algo bastante importante, y por lo tanto tener tal rito de purificación. Con todo esto, lo que verdaderamente agarró mi atención, fue el simbolismo contenido adentro de este ceremonio. Tomemos un momento para leer lo que dice:
Hay cinco ingredientes diferentes que están mencionados en estos versos.
Cada uno de ellos contiene un significado simbólico:
Estos cinco ingredientes simbolizan los cinco ingredientes que son necesarios en nuestras vidas si esperamos que Dios nos sane. Dios no hace nada en nuestras vidas sin que tengamos la fe. Nosotros necesitamos el endendimiento de lo que dice la Palabra de Dios sobre algo particular (específico) a fin de tener esta fe. Es el Espíritu Santo que verdaderamente hace la obra de sanarnos. Finalmente, todo esto se base en el trabajo redemptiva que Jesús hizo en Su sangre, cuando fue colgado en la cruz. No importa si estamos hablando de una sanidad física, una sanidad emocional, o una sanidad espiritual, los mismos cinco ingredientes son necesarios. Dios no siempre hace las cosas en la misma manera, pero podemos estar seguros que El siempre usa los mismos ingredientes, pero no siempre obra con ellos en la exacta manera que lo hizo antes. Muchas veces, la gente ora por la sanidad, y no lo recibe. Pues, por esto, ellos regresan a Dios diciendo, "¿Por qué no me sanaste?" como si Dios hubiera hecho algo malo. No es que Dios hizo algo malo, sino que nosotros. Hemos olvidado una parte de la receta. Hemos dejado uno de los ingredientes de la ecuación, y luego pensamos "¿Por qué no recibí la respuesta que quería?" Dios no hizo el error, sino nosotros. Todos las sandiades vienen por un proceso. En el natural, Dios dio a nuestros cuerpos la habilidad de sanarse de numerosas enfermedades, heridas y otros problemas. Nuesta sistema inmunológico está constantemente luchando en contra de las infecciones e enfermedades. Cuando una bacteria, o un virus entre en nuestros cuerpos, está inmediatamente atacado, con la intención de destruirlo antes que pueda causar daño. Al hablar en la esfera espiritual, cuando oramos para que alguien sea sanado, hay un proceso también. A veces este proceso sucede muy rápido, pero otras veces pasa a través de varios días, o semanas. Cuando lo sucede instantáneamente, dicimos que es un milagro, pero esto no significa que las sanidades más lentos son menos de un milagro. Aquí, en Levítico, capítulo 14, encontramos un proceso también. Los que habían tenido estas enfermedades de piel no regresaron a sus vidas normales, como nada había pasado. Ellos tenían que pasar por un proceso de restauración. La primera parte del proceso de restauración fue demostrar que verdaderamente habían sido sanados. El sacerdote fue mandado ir a donde la persona con la infección vivía, afuera del campo, por el propósito de verificar que aquella persona había recibido su sanidad (Lev 14:3). No era suficiente que ellos testificaron de su sanidad; una persona responsible, que tenía el entrenamieno necesario, tenía que investigar y verificar su sanidad. A veces, estamos demasiado rápidos en aceptar el testimonio de alguien que nos dice que fue sanado. Por fe, debemos ser rápidos aceptar lo que dijo. Pero, a la misma vez, debemos buscar una confirmación de una autoridad competente. ¿Por qué? Para que nadie pueda degradar aquel testimonio, diciendo que tal y tal testimonio de una sanidad divina no verdaderamente pasó. De hecho, la mejor persona usar para verificar la sanidad es el doctor que diagnosticó aquel enfermedad. De esta manera, es un testimonio a él también. Una vez que el sacerdote declaró que la persona fue sando, podía regresar al campamento. Sin embargo, no podía vivir adentro de su tienda, tenía que vivir a fuera de su tienda por siente días.
El lavamiento de la persona y de su ropa parece ser bastante obvio. Fue probablemente un asunto de salud a fin de asegurar que los bacterias, o virus que les contaminaron no todavia estaban sobre su piel, en su ropa, o en su cabello. ¿Pero, qué del requisito de vivir afuera de sus carpas por siete días? ¿Por qué no pudieron regresar a sus hogares? Debido a este requisito de virir afuera por siete días, aquellas personas fueron testimonios en vivos a sus familiares, sus amigos, y sus vecinos de que Dios estaba haciendo una obra activa de restauración en sus vidas. Cada vez que alguien pasaba por allá, ellos tenían una excelente oportunidad de testificar de la grande obra que Dios estaba haciendo por ellos. Si no testificaron de ella por sus palabras, nada más su presencia era un buen recordatorio del poder milagroso de Dios . Es importante que siempre recordemos todas las grandes cosas que Dios ha hecho por nosotros. El propósito de dar un testimonio (que es muy diferente que un testedemonio) es edificar la fe en los corazones de otros, a fin de que ellos tengan la fe por lo que Dios pueda hacer por ellos. Tenemos que constantemente contar a nuestros mismos, y también a los otros de las grandes cosas que Dios ha hecho por nosotros. De esta manera, nuestra fe está fortalecido para esperar las cosas que El va a hacer por nosotros. A la fin de la semana, el individuo tuvo que lavarse y afetarse otra vez, y el sacerdote hizo otra ceremonia de purificación para ellos.
Bien, todo esto es un poco complicado, y por la verdad, no hacemos cosas así hoy en día. Entonces, ¿por qué estamos hablando de todo esto? La cosa más interesante de este pasaje es que este ceremonia, especialmente la parte en donde habla de poner la sangre y acete en la oreja derecha, en el pulgar derecho, y en el pulgar de la pie derecha, es que solamente hay un otro lugar en la Biblia donde encontramos una tal ceremonia. Esto es, cuando Moisés consegró a Aarón y sus hijos como sacerdotes de Israel (Lev capítulo 8). No hay ningún otro lugar donde vemos este tipo de acción, hasta que las ceremonias de consegrar un rey. Dios no obra nada por acidente, ni por coincidencia. Si El mandó el mismo tipo de ceremonia en dos lugares diferentes, lo hizo porque intentaba enviar un cierto mensaje a Su Pueblo.
¿Qué tipo de mensaje envia esta ceremonia? Ella envia un mensaje
de consecrar u ordenar a alguien a un cierto tipo de trabajo. Tomemos un
momento mirar al simbolizmo específico que está incluido en
esta ceremonia:
Al hacer este cermonia por una persona que ha sido limpiado de una infección de piel (la lepra) el sacerdote está consegrando aquel persona a un tipo de sacerdocio. ¿Qué tipo de sacerdocio? Uno en el cual aquel persona puede ministrar a los otros que están sufriendo del mismo problema del cual Dios les sacó. Es imposible ministrar muy efectivamente a las personas en áreas en las cuales no tenemos ninguna experiencia. La broma clasica es "¿Cómo puede un cura católico, que supuestamente nunca ha sido casado, o ha estado en una relación con una mujer, ministrar a un matrimonio?" La respuesta es que ellos no pueden. Oh, ellos pueden repetir algunas cosas que han oído, o leido o han sido instruido, pero no pueden realmente ayudan la persona o tratar sus problemas. ¿Por qué? Porque ellos no tienen el trasfondo ni la experiencia para relacionarse con ellos. De igual manera, muchos ministros y creyentes tienen dificultades en ministrar a un alcohólico, o un drogadicto, o un prostituta, o un terorista. ¿Por qué? Porque las experiencias de sus vidas son tan diferentes de suyas que no puedan relacionarse con ellos. Todo que pueden hacer es darles modismos cristianos (perogrulladas), oraciones débiles, y unos versos memorizados. Pero, no tienen ninguna habilidad compartir con ellos como el Señor les ha ayudado a vencer problemas semejantes. Alguien que ha sido librado de drogadicción tiene entendimiento de los problemas espirituales, emocionales, y físicos de los otros drogadictos que las personas que nunca han experimentado aquel problema no pueden entender. Igualmente, una prostituta que ha sido convertida y librada conoce la angustia emocional de las otras prostitutas en una manera que las otras no pueden entender. Una vez que estas personas verdaderamente han sido liberadas por el Señor, ellos pueden ser poderosos instrumentos en las manos de Dios. Salgamos de los asuntos que normalmente son considerados grandes pecados, y miremos un momento al mismo asunto del punto de vista de algo que pasó en la vida de alguien que no era su propia culpa. Por ejemplo, el cáncer. Cualquier pastor puede orar por un miembro de su congregación que tiene cáncer. Pero, solamente los que han tenido el cáncer pueden hablar de los aspectos emocionales con la persona. O, ¿qué de tratar con una mujer que ha sido violada? ¿Cómo puede un pastor, siendo varon, ministrar efectivamente a aquella mujer? El no tiene ninguna idea de lo que experimentó, como le ha afectado, los cambios que sus experiencias han causado dentro de su corazón, ni del sufrimiento que ella está experimentando diariamente. Sin embargo, una mujer que ha pasado por la misma experiencia y que ha sido sanado en su corazón, puede entrar en el dolor y tristeza de aquel mujer y ayudarle a recibir la misma sanidad. Dios nunca ha querido que Su Pueblo pasara por las malas experiencias, pero El siempre ha aprovechado de las malas experiencias que hemos experimentado. El verso biblico siempre citado de: "Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito." (Rom 8:28) tiene su mejor aplicación aquí. Todas las cosas significan todas las cosas; lo bueno, lo malo, y tambien lo feo. Todas las cosas cooperan (o trabajan juntos) para el bien. No, esto no significa que las malas cosas son buenas, ni significa que Dios lleva malas cosas a nuestras vidas; significa que Dios produce buenas cosas de las malas cosas que vienen a nosotros en la vida. Una de las buenas cosas que Dios efectúa de nuestras malas experiencias es la oportunidad de obrar un milagro en nuestras vidas y nuestros corazones. Estas experiencias permiten que Dios nos toque en una manera que solamente puede estar expresado como algo sobrenatural. Por esto, solamente Dios puede recibir la gloria Pero, hay más que sale de estas malas experiencas de la vida. Esto es el sacerdocio que Dios trae a las vidas de aquellos que han llegado a ser: "más que vencedores por medio de aquel que nos amó" (Rom 8:37). Si examinamos este verso en su contexto, descubrimos que los previos versos hablan de las tribulaciones, carestía, persecución, y ser matado. Ninguna experiencia agradable, sino muchas luchas. Nadie llega a ser un vencedor sin una lucha. Pero, en este verso, no habla de solamente un vencedor, sino uno que es más que vencedor. ¿Qué es eso? Es alguien que no solamente ha vencido en la lucha, pero alguien que ha tomado de su victoria, y ha usado su ganancia por lo bueno; usando lo que ha aprendido para ayudar a otros recibir su victoria. Dios ha permitido que pasemos a través de las varias experiencias de la vida para que podemos ganar algo de todo ellos. Como ya he escrito antes en varios de mis escritos, no son los tiempos maravillosos en nuestras vidas, cuando todo está bien y tranquilo, que nos causan a crecer, sino son los tiempos duros de problemas y sufrimiento que nos ayudan a crecer y madurar. Como Buena Padre, Dios no desea mirarnos sufrir, pero lo permitirá para que volvemos a El y recibamos Su gracia. Debemos siempre recordar su gracia es suficiente para nosotros"
Dios sí mismo dijo a Pablo que su gracia (la gracia de Dios) era suficiente por todos los problemas que enfrentró Pablo. Sin embargo, no se calló a ese punto. Siguió por explicarle por que Su gracia le era suficiente. Aclaró que se manifestaría Su poder y Sus fuerzas por la mayor parte, especialmente en sus áreas débiles. Al oír estas palabras, Pablo se gozó, se gozó tanto que dijo que por tanto gloriaría en sus problemas, y enfermedades, hasta en los ataques del enemigo que recibía. ¿Por qué? A fin de que el poder de Jesús pudiera quedarse sobre él. También nosotros necesitamos que el poder de Jesucristo se quede sobre nosotros. Necesitamos experimentar su gracia maravillosa durante nuestras luchas. Es solamente mediante el fluir de aquella gracia que podemos cruzar al otro lado de nuestras dificultades, siendo vencedores. Es solamente mediante esta gracia que llegamos a ser "más que vencedores." Mientras que es fabuloso ser hecho más que vencedor, es mucho mejor ser hecho un sacerdote. El conquistador puede gloriar en su victoria, pero el sacerdote ayuda a otros recibir la misma victoria que él. Por media de las aflicciones y pruebas de la vida, Dios propuso hacernos un "reino de sacerdotes" (Apo 1:5) a fin de que juntos podemos "edificar el cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Ef 4:12-13). ¿Dónde esta tu propia área de sacerdocio? ¿Qué has experimentado y sobrevencido a fin de que tú pudieras ministrar a otras personas? No trates de ministrar de la victoria de alguien otro, ¡ministras de tu propia victoria! ¡Permite que la sanidad que la gracia de Dios ha manifestado en ti, llegue a ser una bendición en la vida de otros! |
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