Hageo - un Profeta para Hoy - Parte 1

por Ricardo Murphy

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De todos los libros de profecía en la Biblia, es el libro de Hageo, no de Apocalipsis, que habla más a la Iglesia de hoy. Con todo el interés acerca de los últimos días, esta declaración puede parecerte un poco extraña. Sin embargo, en realidad, el libro de Apocalipsis, y los eventos de los últimos días no se aplican a la Iglesia; ¡no debemos estar aquí cuando ésto acontezca!

Por otra parte, el libro de Hageo, se dirige al Pueblo de Dios cuando estaban desanimados, derrotados por sus enemigos, y habían puesto a un lado la obra del Señor, para enfocarse en sus propias necesidades.

En muchas maneras, la condición del pueblo de Dios en los tiempos de Hageo y la condición de Su pueblo hoy en día, son muy parecidas. Por ésta razón, lo que el profeta les dijo, aplica muy claramente a la Iglesia de hoy. Pero, me estoy adelantando.


Antes de que veamos lo que el profeta le dijo al pueblo de Judá, necesitamos tomar un momento a fin de ver su origen histórico y espiritual, tocante este asunto.

Después del reinado del Rey Salomón, la nación de Israel se dividió en dos partes, tal y como el Espíritu Santo había profetizado. El reino del norte mantuvo el nombre de Israel, y construyó su capital en Samaria. El reino del sur, el cual estaba centrado en la tríbu de Judá, tomó el nombre de esa tribu por su identidad nacional. Su capital permaneció en Jerusalén, la ciudad del Rey David.

Casi inmediatamente, el reino del norte, cayó en idolatría. Esto fué, más que nada, la culpa de su rey, Jeroboam, el cual tenía miedo de que si la gente de Israel bajaba a Jerusalén para los tres festivales anuales de peregrinación, pudiera perderlos con su rival, el rey Rehoboam. En anticipación de esta eventualidad, Jeroboam mandó hacer dos becerros de oro y le dijo al pueblo que éstos fueron los dioses que libraron a sus antepasados de la tierra de Egipto.

Dios mandó a varios profetas a fin de despertar al reino del norte, y traer sus corazones de vuelta a El. Desafortunadamente, fue y todavía es más fácil, caer en idolatría, que salir de ella, y el pueblo del reino del norte nunca podía regresar sus corazones a Jehová Dios.

Por causa de su idolatría y de otros pecados, Dios permitió a Shalmaneser, rey de Asiria, atacar y conquistar a los israelitas en el año 722 AC. Asiria tenía su capital en Nínive, una ciudad famosa por el libro de Jonás y por su maldad. Los asirios no solo conquistaron a Israel, sino movieron la gente establecida allí hacia otras partes del reino, y trajeron gente de esas partes para que se establecieran en Israel, y de ésta manera destruyeron la pureza de los diez tribus de Israel del norte.

Esto sucedió porque los hijos de Israel habían pecado contra el Señor su Dios, que los había sacado de la tierra de Egipto de bajo la mano de Faraón, rey de Egipto, y habían reverenciado a otros dioses; 8 y anduvieron en las costumbres de las naciones que el Señor había arrojado de delante de los hijos de Israel, y en las costumbres de los reyes de Israel que ellos habían introducido.

2 Re 17:7-8

Los samaritanos, que se mencionan en el Nuevo Testamento, eran la mezcla de este pueblo que fue traído por medio del rey Esarhaddon (el cual reinó después del rey Shalmaneser de Asiria), y el remanente de los israelitas que permanecieron después de aquellos que fueron deportados. Por haber dejado al único Dios verdadero, Jehová, y haberse casado con otros pueblos (lo cual estuvo estrictamente prohibido en la ley del Antiguo Testamento), los judíos los odiaron.

Bueno, esto es suficiente sobre el reino de el norte, pero ¿y qué con Judá? ¿Qué pasó con ellos?

Aunque el reino del sur se condujo mejor que el del norte, ellos también cayeron en idolatría; no porque su rey hubiera hecho ídolos, pero porque ellos aceptaron los dioses falsos de la gente que vivía alrededor de ellos. Y así como El hizo con el reino del norte, Dios mandó profetas para advertir a la gente, y finalmente permitió que fueran capturados, esta vez por el rey Nabucodonozor de Babilonia en el año 586 AC.

Y el Señor, Dios de sus padres, les envió palabra repetidas veces por sus mensajeros, porque El tenía compasión de su pueblo y de su morada; 16 pero ellos continuamente se burlaban de los mensajeros de Dios, despreciaban sus palabras y se mofaban de sus profetas, hasta que subió el furor del Señor contra su pueblo, y ya no hubo remedio. 17 Entonces El hizo subir contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a sus jóvenes en la casa de su santuario, y no tuvo compasión del joven ni de la virgen, del viejo ni del débil; a todos ellos los entregó en su mano.

2 Cron 36:15-17

Así que, lo que vemos aquí es todo el pueblo escojido de Dios en cautividad, Jerusalén en ruinas, y el templo que el rey Salomón construyó para grorificar a Jehová Dios, destruido también. Obviamente, Dios no podía dejar las cosas así, y por lo tanto no lo hizo.

Como usualmente lo hace, Dios empezó al decirle a Su pueblo Sus planes, por medio de las profetas. En éste caso, usó a los profetas Isaías y Jeremías, para pronosticar la reconstrucción de Su templo en Jerusalén. Según el libro de Isaías, Dios nos profetiza para que cuando hace lo que profetizó, sabemos de ésta manera que fue El, quien lo hizo. De otra forma, si Dios no nos profetiza, alguna persona, o dios falso, pudiera robarle el crédito.

Las cosas pasadas desde hace tiempo las declaré, de mi boca salieron y las proclamé. De repente actué y se cumplieron… 5 yo, pues, te las declaré desde hace tiempo; antes de que sucedieran te las proclamé, no sea que dijeras: "Mi ídolo las ha hecho, y mi imagen tallada o fundida las ha ordenado.".

Isaias 48:3-5

Solo para mantener las cosas en claro, veamos la profecía de la reconstrucción del templo:

Después que se hayan cumplido los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a esa nación por su iniquidad- declara el Señor- y a la tierra de los caldeos la haré una desolación eterna.

Jeremías 25:12

Pues así dice el Señor: "Cuando se le hayan cumplido a Babilonia setenta años, yo os visitaré y cumpliré mi buena palabra de haceros volver a este lugar."

Jeremías 29:10

Así dice el Señor, tu Redentor, el que te formó desde el seno materno… 26 el que dice de Jerusalén: "Será habitada"; y de las ciudades de Judá: "Serán reedificadas, y sus ruinas levantaré"… 28 El que dice de Ciro: "El es mi pastor, y él cumplirá todos mis deseos", y dice de Jerusalén: "Será reedificada", y al templo: "Serás fundado."

Isaias 44:24-28

Se incluye mucha información en éstos pocos versos, pero concentrémosnos en los puntos más interesantes. Estos son:

  • Dios solo permitirá a los babilonios, tener cautivos a los judíos por 70 años, después, El les castigará, por su idolatría.

  • Dios permitirá que los judíos regresen a Jerusalén y a Judá al fin de los 70 años.

  • La ciudad de Jerusalén no permanecerá en ruinas, o inhabitada.

  • La persona que Dios usará para todo ésto, se llamará Ciro.

La historia y la Biblia muestan que todo ésto sí pasó, y la persona que Dios usó fué Ciro (el grande), el cuál fué el primer rey del Imperio de Persa.


Todo ésto nos trae al principio del libro de Esdras. ¿Por qué esta historia es importante? Porque las profecías que fueron escritas en el libro de Hageo, forman parte de la historia del libro de Esdras. En el principio del quinto capítulo, Esdras nos dice que Hageo profetizó su primera profecía, la cual encontramos escrita en el primero capítulo del libro de Hageo. Pero me estoy adelantando nuevamente.

El libro de Esdras abre con la proclamación que el rey Ciro hizo en el primer año de su reinado:

Así dice Ciro, rey de Persia: "El Señor, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra, y El me ha designado para que le edifique una casa en Jerusalén, que está en Judá. 3 "Quien de entre todos vosotros pertenezca a su pueblo, sea su Dios con él. Que suba a Jerusalén, que está en Judá, y edifique la casa del Señor, Dios de Israel; El es el Dios que está en Jerusalén. 4 "Y a todo sobreviviente, en cualquier lugar que habite, que los hombres de aquel lugar lo ayuden con plata y oro, con bienes y ganado, junto con una ofrenda voluntaria para la casa de Dios que está en Jerusalén.".

Esd 1:2-4

Ahora, antes de que te emociones, y piensas que Ciro se convirtió y aceptó a Jehová como su Dios, te tengo malas noticias. Existe amplia evidencia que muestra que Ciro seguía los creencias religiosas de los persas, llamadas Zoroastrianism, las cuales eran muy similares a las creencias del judaísmo, que tenía su propio dios, llamado Ahura Mazda.

Sin embargo, probablemente como movimiento político, y para ganar aceptación de varios "dioses regionales" que la gente de esos tiempos creían que existían. Ciro empezó una política de animar a la gente de varios grupos bajo su reinado, regresar a sus religiones ancestrales, y hasta ayudó a pagar por la reconstrucción de sus templos. Esto no fue solo para los judíos, sino también para los otros pueblos que fueron parte del reino.

Esto está bien; Dios usa las cosas que los no creyentes hacen para su propio beneficio, como herramientas para lograr Sus propósitos. Podemos ver ésto en México, donde el Presidente Benito Juárez permitió a los misioneros llevar el evangelio al país. ¿Por qué hizo ésto? Porque él era masón y quería dar libertad para que la masonaria pudía entrar a México.

Unos 42,000 judíos tomaron la oportunidad ofrecida por el Rey Ciro y regresaron a Jerusalén (Esdras cap. 2). Antes de irse, tomaron una ofrenda para reconstruir el templo, y también llevaron con ellos artículos de oro y plata los cuales habían sido robados del templo por Nabucodonosor. (Esdras 1:6-11).

En el primer día del séptimo mes de ése mismo año, los judíos, habían llegado y se establecieron en Jerusalén, reconstruyeron el altar y empezaron a hacer sacrificios a Dios, según los requisitos de la ley de Moisés (Esdras 3:1-3). Típicamente, en nuestros estudios de la Biblia, no nos molestaríamos en pensar mucho acerca de las fechas que están mencionadas, pero no estaría incluído si no hubiera un propósito. Así que, ¿qué es la importancia de ésta fecha? El primer día del séptimo mes, es el festival de Rosh Hashanah, es decir, el festival de las trompetas (Lev. 23:23-25). Es el primer día del año en el calendario de los judíos. Proféticamente, éste día representa el regreso del Señor, y el rapto. Es por eso que, también simboliza a Dios restaurando Su pueblo hacia El. Viendo ésto, parece apropiada la reconstrucción del altar, y el empiezo de hacer sacrificios a Dios en ésta fecha.

Casi inmediatamente, empezaron las preparaciones para la contrucción del templo (Esdras 3:7-8). Sin embargo, por razones que no se nos explica en la Biblia, fué un año y medio después, que empezaron la construcción.

Una vez que los que regresaron empezaron la reconstrucción del templo, el siguiente acontecimiento que nos revela el libro de Esdras es que sus enemigos se levantaron en contra de ellos y trajeron oposición hacia el trabajo que hacían en el templo. (Esdras cap. 4). Mientras que ésto no es sorpendente, nos ilustra un punto que quiero mostrarte. Algunas personas han pensado que "si satanás les ataca, es porque estan en pecado." Esta enseñanza no es verdad. Si alguien está viviendo en pecado, están cayendo directamente en las manos del diablo. Satanás no tiene que atacar a aquellos que pecan, así como cualquier soldado, él ataca a sus enemigos. En otras palabras, el ataque de Satanás es una muy buena señal de que estás haciendo algo para Dios.

La más grande arma de ésta oposición parece haber sido el político, probablemente porque éstos enemigos eran el gobernador y secretario de la provincia vecina. Aunque la Biblia no lo menciona, encontramos en la historia de Josefo que estos enemigos sobornaron a otros oficiales gubernamentales para ayudarlos en ésta oposición. De hecho, la oposición por fin alcanzó al rey en Babilonia (Esdras 4:8-16).

Parecido a mucha de la oposición que el enemigo trajo en contra de nosotros, la carta que fue mandado al rey consistió de más mentiras que verdades. Sin embargo, contenía suficiente verdad distorsionada para convencer al rey de que había un problema. Después de ésto, él ordenó un edicto que mandó a los judíos que pusieron un alto a la construcción (Esdras 4:17-22).

Con el edicto del rey en sus manos, esos mismos enemigos se fueron rápidamente a Jerusalén para detener la construcción por la fuerza. Porque aparentemente los judíos no tenían otra opción, el trabajo del templo se quedó detenido.

Entonces, tan pronto como la copia del documento del rey Artajerjes fue leída delante de Rehum, del escriba Simsai, y sus compañeros, fueron a toda prisa a Jerusalén, a los judíos, y los hicieron parar por la fuerza. 24 Entonces cesó la obra en la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y quedó suspendida hasta el año segundo del reinado de Darío, rey de Persia..

Esd 4:23-24

Por varios años la situación permaneció de ésta manera, con el templo parcialmente reconstruido, y la gente ignorando a Dios y Su trabajo para seguir adelante con sus vidas.


En muchas maneras, la situación de los judíos en el libro de Esdras es la misma que la de la Iglesia de hoy en día. Cuando los Estados Unidos fué fundado, se hizo como una nación Cristiana. La revolución, la cuál nos dió libertad de la tiranía de Inglaterra, fue avivado por los ministros cristianos. Todos los que firmaron la Constitución, con la excepción de dos, eran cristianos.

En algún lugar sobre el camino, nosotros, la Iglesia, el pueblo de Dios, dejamos de tomar una parte activa en nuestro gobierno. Hay un dicho antiguo que dice "Cuando los hombres buenos no hacen nada, los hombres malos toman el control." Aquí se probó que ésto es verdad. Cuando los buenos hombres de Dios dejaron de interesarse activamente en el gobierno de nuestro país, y dejaron el trabajo a otros, los "otros" que vinieron no eran personas con interés en obedecer a la Palabra de Dios. Eran personas con sus propias agendas, con creencias humanísticas, y con filosofías liberales.

La Iglesia de hoy se queja de como nuestro gobiero y nuestras cortes poco a poco están privándonos de nuestra libertad de religión, y llevándonos más y más lejos de los preceptos bíblicos. Pero, ¿de quién es la culpa? Cuando un perro orina en la llanta de un carro, no es que sea un perro malo; solo se está comportando como lo que es, un perro. Cuando un pecador peca, solo está mostrando su verdadera naturaleza; la cual es, la naturaleza del pecado que habita en él. Cuando un político liberal vota por las cosas que están en contra de nuestras creencias, él solo se muestra su verdadera naturaleza.

Así como los judíos en los tiempos de Esdras vivían bajo un gobierno anti-bíblico, hoy también vivimos bajo un gobierno anti-bíblico. Cuando esperamos que el gobierno haga cosas de acuerdo con la Biblia, es irrazonable, porque ellos no conocen la Biblia. Es irrazonable esperar que apoyen el trabajo de la Iglesia, porque la Iglesia es un territorio desconocido para ellos. Es irrazonable esperar que tengan nuestros valores, porque sus valores han salido de un lugar muy diferente al de nosotros. Solo es razonable esperar que los que están en contra de la Iglesia actúen de acuerdo con su naturaleza, y llevan más y más difícultades a la Iglesia. Estas dificultades se manifiestan en ambos tener libertad para amar a nuestro Dios, y en tener libertad para hacer el trabajo del ministerio.

La manera de Dios en tratar con este tipo de situación es al llevar unos profetas que declaren Su voluntad, a Su pueblo. Estos profetas son las alarmas espirituales de Dios; mandados a despertar a los hombres poderosos que duermen, y ponerlos a trabajar, peleando en sus rodillas para que el Reino de Dios sea manifestado aquí en la tierra.

Proclamad esto entre las naciones: Preparaos para la guerra, despertad a los valientes; acérquense, suban todos los soldados. 10 Forjad espadas de vuestras rejas de arado y lanzas de vuestras podaderas; diga el débil: Fuerte soy.

Joel 3:9-10

Es por eso que la voz profética se ha estado levantándose en estos días, para despertar al pueblo de Dios, y prepararnos para la guerra. No una guerra en contra de la gente en nuestro gobierno, sino una guerra en contra de los principados y poderes que están detrás de ellos.

Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Efe 6:12


Bueno, finalmente hemos llegado al profeta y su profecía. En el quinto capítulo de Esdras, los primeros versos nos dice que Dios levantó a Hageo, en medio de su desaliento, con el propósito de motivarlos a regresar a trabajar en el templo.

El primer verso del libro de Hageo nos da la fecha en la que el profeta dió su primera profecía, el primer día del mes sexto. ¿Por qué en ésta fecha en particular?

Como muchos grupos de los pueblos ancienos, los judíos tenían un "Festival de Nueva Luna" cada mes. Así que al dar la profecía en el primer día de la nueva luna (el primer día del mes), el Espíritu Santo podría garantizar una buena audiencia, porque mucha de la gente venía a Jerusalén desde otros pueblos. Y no solo eso, sino que se congregaron en el templo para el sacrificio.

La primera profecía de Hageo a los judíos de Jerusalén, trata directamente con el hecho de que habían dejado la construcción del templo. Podemos verlo como muchas profecías, una carta de Dios para Su pueblo. Veamos lo que El dijo:

Mis queridos hijitos;

¿Por qué han abandonado mi reino, y mi trabajo, por los suyos? ¿De verdad, es tiempo vivir en casas de lujo, mientras que mi reino en el mundo se queda en ruinas debido a que ustedes lo abandonaron, y mi trabajo no se ha terminado?

Consideren bien sus caminos. Han sembrado mucho, pero han cosechado poco. Comen, pero no hay suficiente para que os saciéis; bebéis, pero nunca se llenan; os vestís, pero nadie se calienta; y el que recibe salario, recibe salario en bolsa rota.

Consideren bien sus caminos. Entren en sus lugares secretos de oración, y entran en mi gloria, para que pueden cargarlo a éste mundo. En ésto seré agradado y honorado.

Han buscado sus propios caminos, y sus propios deseos, en vez do los míos. Esperaban mucho, pero miran, lo que recibieron fue muy poco. Lo que trajeron a casa, yo lo disiparo en un soplo. ¿Por qué? Por mi reino, que queda en ruinas, mientras que todos se ocupan de sus propios hogares. Así que, por por culpa de ustedes, el pueblo sufre y falta. Los criminales, y las pandillas están tomando control de sus ciudades, y la gente vive en temor de los terroristas. La gente ruega, llora por misericordia, pero no lo hay. Claman por sanidad, pero queden en su enfermedad y se mueren de cáncer.

He detenido mis bendiciones, y la prosperidad que se predica en la iglesia no llega al pueblo de hoy.

Vuelven a Mí, y volveré a ustedes. Acércanse a mi, y acercaré a ustedes. Buscadme con todos sus corazones, y me encontrarán. Obedéceme, y serán bendecidos. Porque mostraré mi poder a favor de los que tienen corazones verdaderamente comprometidos a mi. Abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre ustedes una bendición tan grande, hasta que sobreabunde.

Con todo mi corazón,

Tu papi, Jehová

Bien, bien, yo sé que esto no es exactamente lo que Hageo escribió en su profecía, es una paráfrasis más moderna. Quiero que tengas el impacto emocional de lo que El les dijo, lo cuál no hubieras recibido si lo hubieras escuchado profetizado acerca de la construcción del templo.

¿Pues, cuál es la importancia de construír el templo?

Puede ser que no se parece como mucho a nosotros, pero el templo era muy importante para Israel. En una frase, el no tener el templo les causaria perder su identidad. ¿Cómo podrían ser el pueblo de Dios si no tenían el templo de Dios? ¿Cómo podrían decir que su Dios era poderoso si nisiquiera podían construír un lugar que lo llamara Suyo? ¿Cómo podían estar seguros de que Dios estaba con ellos si todavía estaban viviendo bajo la destrucción que había venido por su desobediencia?

El templo simbolizaba un número de cosas para los judíos:

  • El trabajo de Dios en cada persona

  • El trabajo de Dios por medio de ellos

  • Su trabajo para Dios

  • Su pacto con Dios

  • El reino de Dios aquí en la tierra

  • Y más que nada, la presencia de Dios con ellos

Aunque nosotos no tenemos un templo físico como los judíos, el edificio de la iglesia tiene un lugar parecido para nosotros hoy en día. También podemos aplicar la idea de la iglesia representando el Reino de Dios aquí en la tierra claramente. Como creyentes, nuestro trabajo aquí en la tierra es expander el Reino de Dios, y si no lo hacemos, eso muestra que no somos muy leales a nuestro Rey.

Tomemos un vistazo a algunos de estos versos en esta primera profecía de Hageo, y veamos como es que aplica a nosotros hoy en día.

Así dice el Señor de los ejércitos: "Este pueblo dice: No ha llegado el tiempo, el tiempo de que la casa del Señor sea reedificada. "

Hageo 1:2

Los judíos entendían la oposición que estaban recibiendo como un mensaje de que no era el tiempo de Dios. O, quizás estaban usando eso como una excusa conveniente. ¿Cuántas veces has empezado algo para el Señor y terminaste con muchos problemas? ¿Por qué? Porque tenemos un enemigo y su plan es destruir el plan de Dios en nuestras vidas.

No podemos esperar que el enemigo se caiga y pretenda jugar al muertito, solo porque Dios nos dice que hagamos algo. El va a pelear con uñas y dientes para prevenir que ésto pase y sea terminado. De hecho, tengo que decirte que tu oposición es una muy beuna señal de que estás en la voluntad de Dios. De otra forma, ¿porque se molestaría en atacarte?

¿Es acaso tiempo para que vosotros habitéis en vuestras casas artesonadas mientras esta casa está desolada?

Hageo 1:4

El término "casas artesonadas" en esta frase es muy interesante. Esto específicamente se refiere a las paredes de madera, probablemente de cedro, y es possible que hasta esculpidas. Es algo que uno esperaría encontrar en el palacio de un rey, o en un templo, o quizás en la casa de una persona rica. Pero, esta profecía no solo fue escrita al rey, o solo para los ricos, fué escrita para todos los inhabitantes de Jerusalén. Muestra en el contexto, que la mayoría, si no toda la gente que vivía en ésa época tenía casas muy bonitas.

En contraste con toda este lujo, la casa de Dio, el templo, en su estado incomplete, se veía abandonado.

Dios le estaba preguntando al pueblo si ésta era la manera de hacer bien las cosas. En otras palabras, era como si estuviera diciendo, "Oigan, ¿está bien que tengan casas lujosas y que hayan ignorado el sencillo trabajo de completar el templo? ¿Dónde están sus prioridades?"

Era muy obvio donde estaban sus prioridades, así como con nosotros. Como tenían lo que a ellos les parecía una excusa válida para poner a un lado el trabajo del Señor, estaban concentrándose en hacer unas mejores vidas para ellos mismos. O podríamos decir que estaban viviendo egocéntricamente, una vida sin Dios.

Ahora, no te preocupes de como los judíos no hicieron lo que debían hacer. Recuerda la carta mencionada en el studio; nosotros hemos sido tan malos que los judíos. De hecho, pienso que hemos sido peores. Estamos viviendo probablemente en la época más materialística de la historia del mundo. No solo eso, sino que Los Estados Unidos es el país más materialístico de nuestra época. Somos tan buenos en esto, que le estamos enseñando al resto de el mundo a ser así.

Cuántas veces hemos nosotros como iglesia, tenido la habilidad y el dinero hacer algo por el reino de Dios, pero optamos usar el dinero en nuestros propios deseos. Tomemos por ejemplo la área de las misiones, o el alcance a los pobres. ¿Cuántas iglesias han tenido la oportunidad y el dinero pero no lo han hecho, porque creen que necesitan una nueva alfombra, o bancas, o simplemente redecorar los salones de la escuela dominical?

Ahora hagámonos ésta pregunta individualmente. ¿Cuántas veces hemos rechazado de contribuir hacia algo que la iglesia necesita, y lo hemos dejado de hacerlo a fin de comprar algo que queremos para nuestras casas? Somos el mismo tipo de personas, solo en diferente lugar y tiempo.

Siempre podemos encontrar una Buena justificación pero eso no vuelve nuestras acciones en buenas.

Ahora pues, así dice el Señor de los ejércitos: Considerad bien vuestros caminos. 6 Sembráis mucho, pero recogéis poco; coméis, pero no hay suficiente para que os saciéis; bebéis, pero no hay suficiente para que os embriaguéis; os vestís, pero nadie se calienta; y el que recibe salario, recibe salario en bolsa rota. 7 Así dice el Señor de los ejércitos: Considerad bien vuestros caminos.

Hageo 1:5-7

Dios continuó la profecía por hablar de los problemas financieros que la gente estaba experimentando. Aunque tenían suficiente dinero para construir casas elegantes, batallaban para traer la comida a sus mesas.

El propósito de Dios en recordarles de su condición se hace muy obvio a nosotros. El quizo que refleccionen sobre sus vidas, y darse cuenta del porque de tantos problemas. El trató de mostrarles que no era simplemente algo que les pasó, ni tampoco fue un ataque del enemigo, ni era que Dios los había olvidado. Sus problemas fueran las consequencias de sus acciones (o la asuencia de éstas). Si hubieran hecho lo que debían de hacer, al construir el templo, hubieran estado en buena situación, pero porque abandonaron el trabajo del Señor, por hacer sus propios trabajos, entonces empezaron los problemas.

Por tanto, por causa vuestra, los cielos han retenido su rocío y la tierra ha retenido su fruto. 11 Y llamé a la sequía sobre la tierra, sobre los montes, sobre el trigo, sobre el mosto, sobre el aceite, sobre lo que produce la tierra, sobre los hombres, sobre el ganado y sobre todo el trabajo de vuestras manos..

Hageo 1:10-11

Solo para asegurarse de que hubieran recibido el mensaje, Dios continuó hablando sobre ello. No creo que pudiera ser más claro que ésto. Es como decir, "Despiértense. Estan en grandes problemas. Ustedes lo saben y yo lo sé. Estos problemas son su culpa. Si hubieran hecho lo debido, hubieran tenido lluvia, buenas cosechas, hasta tener bastante para comer bien. ¿Qué van a hacer ahora para cambiar su situación?"

Hay otra cosa más que Dios les dice en ésta profecía:

Subid al monte, traed madera y reedificad el templo, para que me agrade de él y yo sea glorificado- dice el Señor..

Hageo 1:8

"Hagan mi trabajo. Edifiquen mi reino. Terminen el trabajo del templo." Esto parece un mensaje muy sencillo. ¿Pero, sabes qué? Mucha gente tiene problemas en entender estos tipos de mensajes. No las personas a quien Hageo profetizó, ellos lo entendieron bien. El mismo capítulo de Hageo nos dice que cuando los líderes e inhabitants de Jerusalén escucharon estas palabras, regresaron a la tarea de reconstruír el templo, anunque no tenían permiso de hacerlo.

Probablemente han existido personas que han tenido problemas en entender estas sencillas instrucciones, desde los tiempos de Adán hasta hoy en día. Pero, no estoy preocupado por ellos, estoy preocupado por nosotros; estoy preocupado por la Iglesia de hoy. ¿Cuántas veces hemos puesto a lado el trabajo del Señor por algo más? ¿Cuántas veces hemos gastado nuestras ofrendas y diezmos en algo que queremos, en vez de en lo que Dios quiere? ¿Cuántas veces nos hemos justificado en no hacer lo que el Espíritu Santo nos manda hacer? ¿Cuántas veces hemos sido maldecidos, en vez de bendecidos, porque ponemos nuestros deseos antes que los deseos de Dios?

Dios no ha cambiado. Jesús nos dijo en el Nuevo Testamento, "Mas buscan primaramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas" (Mat 6:33). No busca tus propias cosas, busca a Dios. Buscar su reino significa que debemos hacer algo para manifestar Su reino aquí en la tierra. De cualquier otra manera, Su reino no se manefesterá. Buscar su justicia significa que tenemos que vivir una vida recta y santa. De otra forma, no podemos entrar en Su presencia. Buscar otras cosas significa que no tenemos el tiempo, la energía y el enfoque en los asuntos de Su reino y Su justicia.

¿Ahora ves porque yo le llamo a Hageo un profeta de hoy? Aunque su mensaje fue dirijido a un grupo escojido de personas, para un propósito específico, todavía es applicable hoy día. Ellos tenían que edificar el templo, el cual era una representación del reino de Dios. Nosotros también, tenemos que edificar un templo, el templo del Espíritu Santo que está en nosotros. ¿Por qué? Para que Dios sea glorificado en y a través de nuestras vidas.

Prestemos atención a las palabras del profeta, y seamos participantes activos en la construcción del Reino de Dios.

Copyright © 2007 por Richard A. Murphy,  Maranatha Life  Todos derechos reservados.