
El Valor de un Buen Padre
por Ricardo Murphy
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Típicamente, cuando hablamos acerca del trabajo de criar a los hijos, pensamos más en la obra de la mujer en vez de la obra del varón. Es casi como la obra de ser padre solamente pertenece a la mamá, y el papá no se importa. ¡Qué triste que no entendemos el valor de un buen padre! Si echamos una mirada a los prisioneros encarcelados en los Estados Unidos, encontramos que 75% de ellos no tenían un papi en la casa. Todos tenían un padre, porque si no, no hubieran podido existir. Pero, ser papi es un poco diferente de ser un padre. Aunque todos tenían un padre, pocos tenían un papi. Hay un dicho en los Estados Unidos que dice, “cualquier hombre puede ser padre, pero se necesita un hombre muy especial para ser papi.” ¿Qué hay de diferencia entre un padre y un papi, y por que se necesita un hombre tan especial tomar este puesto en la vida de un niño? El padre es el varón que se hace la donación de semilla, a la mujer, para que ella pueda salir embarazada. No es algo complicado hacer, en efecto es más complicado impedir que los varones lo hagan; porque todos quieren hacerlo. Es tan fácil, que los perros, ratones, y gusanos pueden hacerlo, sin tener ninguna instrucción especial. Desafortunadamente, muchos varones piensen, igual como los perros y ratones, que una vez que han hecho esta parte, han hecho todo que tienen que hacer. Mi esposa es maestra en una preparatoria. Un día, uno de sus estudiantes entró en la sala de clases bien gozoso y muy orgulloso porque su novia estaba embarazada y él será “padre.” Ella le preguntó si iba a buscar un trabajo para proveer por el niño. El joven respondió, “No, vamos a vivir con mis padres.”
Este joven pensó del bebe como un premio, no como una responsabilidad. Estoy seguro que no tenía ningún pensamiento acerca de finanzas, educación, disciplina, o como ser un buen ejemplo por ese bebe, solamente que ya había demostrado su varonilidad. ¡Qué tontería! Lo que hace el varón un papi, no es donar la semilla, ni proveer por las necesidades financieras (aunque el buen papi lo hace); es la inversión de su tiempo en la vida de aquel niño. Un buen papi es un experto en jugar con sus niños, y también en usar la vara para disciplinarlos. Un buen papi es dispuesto a no pasar tiempo con sus amigos, para poder pasarlo con sus niños. Un buen papi también es dispuesto a cambiar su propia vida, si esto fuera necesario para ayudar a sus hijos en tener éxito en sus vidas. Un buen papi se enfoca en las vidas de sus hijos. Regresamos a la estadística que he mencionado. ¿Qué tan grande diferencia habría habido en las vidas de aquellos criminales, si sus padres habían quedado en la casa y aprendido como ser papis? Según un estudio hecho por el ministerio de Dr. James Dobson, Enfoque en la Familia, hace varios años, hay 75% menos posibilidad que un joven o jovencita va a involucrarse en drogas, alcohol, pandillas o el sexo pre-matrimonial, si sus padres (ambos) estén bien involucrados en sus vidas. ¡Setenta-cinco por ciento! ¡Esto es una muy gran diferencia! Otro detalle, este estudio no está hablando de los jóvenes y jovencitas que están en el mundo, está hablando de los que están en la iglesia. No sé de ti; pero si la inversión de mi tiempo en las vidas de mis niños puede protegerles de involucrarse en estos tipos de cosas, a mí es una buena inversión de mi tiempo. En efecto, creo que esto es una inversión más valerosa de mí tiempo en vez de cualquier cosa que yo pueda hacer en el trabajo. Hace varios años, cuando mis hijos eran pequeños, y estaba trabajando como jefe de ingenieros en una fábrica, yo llegué a nuestra casa una noche para encontrar mi esposa molestada y triste. Al preguntarle de lo que había pasado, ella me respondió, “Estoy bien cansado de estar en la casa todo el día, con estos niños pequeños que hablan palabritas; necesito algo que me dé una estimulación intelectual.” Tienes que entender que mi esposa es una mujer muy inteligente y muy educada. Ella tiene dos maestrías y tres licenciaturas. Por alguien así, puedo entender la necesidad de hacer cosas intelectuales, y los niños pequeños no le dan aquellas oportunidades. En aquel instante, tuve una necesidad por sabiduría, y lo necesité al momento. Afortunadamente, nuestro Dios nos ha prometido sabiduría si lo pedimos (Sant 1:5). Oré rápido al Señor, “Señor, necesito sabiduría por mi esposa, y lo necesito ya.” Gracias a Dios, Su Espíritu Santo me respondió al momento. Dije a mi esposa, “No entiendes; lo que tú estás haciendo aquí en la casa es más importante de lo que estoy haciendo allá en la fábrica. Estás invirtiendo tu vida en nuestros niños, quienes van a sobrevivirte. En cambio, lo que yo estoy haciendo no va a durar hasta la fin de mi propia vida.” Esto fue la sabiduría que mi esposa necesitaba oír en aquel momento; más que esto, fue una sabiduría que necesité yo oír también. Me impactó mucho estas palabras que el Señor me había dado. Antes de este tiempo, estaba poniendo mis fuerzas en “subir la escalera corporativa,” y en tener éxito en mi profesión. Pero, en aquel momento, aprendí que lo que verdaderamente vale en la vida no es cosas, sino personas. En vez de invertirme en mi profesión, mejor invertir mi tiempo y mis fuerzas en mis hijos, y en otra gente. A través de los años he oído a muchos evangelistas (o, quizás evangelistos) que venían a la iglesia diciendo, “Cuarenta-seis semanas del año estoy aparte de mi familia, viajando por el Señor.” Cuando oigo algo así, siempre tengo la misma pregunta, “¿y qué de su familia?” Si les pregunto esto, me responden, en una voz que suena muy santa, “Estamos haciendo un sacrificio por el Señor.” Es la verdad, están haciendo un sacrificio, el sacrificio (la pérdida) de la salvación de sus hijos, un sacrificio que el Señor nunca pidió. ¿Como puede responder al Señor un pastor, o un evangelista que ganó el mundo, pero perdió su propia familia? ¿Sería gozoso Dios con su sacrificio? Creo que no. El será triste, porque no cumplió su primero ministerio; el ministerio a su propia familia. Alguien no puede decir que la falta de salvación de sus hijos no fue su propia culpa, ni echar la culpa a su esposa por su falta de sus salvaciones, diciendo que ella debería haber trabajado mejor para enseñarles. No es la responsabilidad de la mama cumplir lo que el papa no hace. O, si, en algunos asuntos ella puede hacerlo, pero no es posible que ella pueda ser ambos mami y papi. El varón que ha dejado toda la responsabilidad de criar a los hijos en las manos de su esposa no actúa como varón de Dios, se disminuya al nivel de un animal. Si quiere actuarse así estoy seguro que Dios puede tratar con aquel varón como animal también. Mejor actuarse como hijo de Dios, y criar a sus propios hijos como tesoros que Dios ha puesto en sus manos como mayordomo sobre las riquezas de Dios. En el libro de Génesis, al fin de capítulo 11, vemos la historia de Taré, el padre de Abraham. Nos dice:
Aquí tenemos la historia de una familia que tenía una tragedia. Uno de los hijos de aquel varón, Taré, murió joven, antes de la muerte de su papá; dejando un hijo, llamado Lot. Aunque Lot todavía tenía sus tíos y su abuelo, la muerte de su papá le afectó mucho, como vamos a ver. Normalmente, esperamos que los miembros de una familia crezcan con la misma moralidad y fe. Ellos no son copias exactas, pero al mínimo, esperamos que básicamente estén de acuerdo en estos asuntos. Además, es obvio que Taré mantenía una buena relación con su nieto; en efecto, fue tan bueno, que llevó a Lot junto con él cuando salió de Ur. No llevó a Nachôr (su otro hijo), pero llevó a Lot. Así esperamos que Lot sirviera a Jehová igual como Abram. Pero, no fue así. No podemos ver ningún verso en la escritura que nos menciona que Lot sirvió a Jehová. En efecto, se parece que servió a su mismo, más que todo. Después de la muerte de Taré, Dios habló a Abram, dirigiéndole salir de Harán, y viajar a donde Dios le mostraría. En efecto, le llevó al mismo destino en cual su padre comenzó a ir, la tierra de Canán. En ningún modo dice que Dios habló a Lot, solamente a Abram; pero, Abram le llevó junto con él. En el capítulo 13 de Génesis, Abram regresó a un altar que había construido a Jehová:
Pero, ¿Dónde estaba Lot durante el tiempo que Abram adoraba a Dios? Esto fue antes del tiempo que ellos se separaron, pero la Biblia no menciona nada acerca de él. Entiendo porque no menciona nada acerca de Isaac, ni de Ismael, porque no nacieron antes de este punto de tiempo, pero, otra vez, ¿qué de Lot? Te propongo que Lot nunca fue adorador como Abram. Aunque creció en la misma familia, su falta de tener su papi le afectó más que todo en su habilidad de aprender como servir a Dios. El poco que lo hizo (si hizo algo) fue nada más de tradición, o de religiosidad, no de su corazón. Es obvio que tampoco la piedad de su abuelo y su tío afectó a Lot. Podemos ver esto a través de varios de los eventos de su vida. El primero de estos fue cuando Abram y Lot tuvieron que separarse por causa de unos desacuerdos entre sus pastores; porque sus riquezas habían llegado a ser tan grandes que la tierra no podía proveer por los rebaños de los dos (Gen 13:5-13). Entonces, Abram, como buen hombre, dio a Lot la oportunidad de seleccionar donde quería ir. Si decidió ir a la derecha, Abram iría a la izquierda. Si Lot decidió ir a la izquierda, Abram iría a la derecha. Vemos mucho del carácter, o falta de carácter de Lot por la manera que hizo su decisión.
¿Has captado el gran error de Lot? ¿Has visto su corazón? El error de Lot fue buscar con sus sentidos naturales y hacer su decisión basada en lo que sus sentidos lo mostraron. El problema con esto es que nuestros sentidos naturales son limitados a ver y sentir lo que es natural. Lot buscó lo que pareció bien, y decidió quedarse con lo que le pareció bien. Pero, ¡no preguntó a Dios por Su plan y propósito! Si hacemos nuestras decisiones basada en “lo que parece bien,” o “lo que parece rico” lo hacemos por la lujuria de los ojos y el amor del dinero (1 Tim 6:10). Siempre, cuando seguimos el dinero, cayéremos en fracaso.
Si esto fue todo lo malo que hizo Lot, sería bastante para mostrarnos su corazón; pero, tristemente, no fue todo. El capítulo 19 de Génesis tiene bastante testimonio en contra de él para destruir cualquier idea de que Lot era varón recto y justo. El capitulo 19 de Génesis es la historia de la destrucción de Sodoma y las otras ciudades alrededor. La historia comienza en el capítulo 18, cuando los ángeles visitaron a Abraham (ya su nombre había sido cambiado por parte de Dios). Cuando visitaron a Abraham, él les pidió no destruir la ciudad si ellos podían encontrar unas personas justas allí. Comenzó con la cantidad de 50 personas, intercediendo por la vida de la ciudad si había 50 justos a dentro. Luego, Abraham continuó pidiendo, bajando la cantidad de personas, vez tras vez, hasta que llegó a solamente 10 personas. Puedo imaginar un poco los pensamientos de Abraham en este caso. El sabía que Lot vivía allí, porque se fue allá cuando se separaron. Probablemente, estaba pidiendo por la salvación de la ciudad por causa de Lot, entintando de salvarle la vida. Paró a 10 personas, quizás pensando, “seguramente Lot habría juntado otros con su familia, y habría al mínimo 9 otros que habrían llegado a crear en nuestro Dios por causa de su testimonio.” Desafortunadamente, Lot no efectuó ningún impacto en la ciudad de Sodoma. En efecto, se parece que la ciudad había impactado más a él, que él había impactado a la ciudad. Cuando los ángeles llegaron a la ciudad, Lot les saludó al portón. En el tiempo del Antiguo Testamento, todas las ciudades tenían un muro en su alrededor. Acceso a la ciudad fue controlado por unas guardias al portón de la ciudad. Adentro del portón, había una plaza usada como un mercado por los que llevaban sus productos agrícolas para vender. También, los lideres de la ciudad se juntaron allí, en la plaza, para estar disponibles a los que les necesitaban. A encontrar a Lot sentado allí en la entrada de la ciudad significa que Lot fue considerado como uno de los líderes de la ciudad de Sodoma. Si no estamos seguros de su puesto de liderazgo por verle allí en la plaza de la ciudad, podemos estar seguros por el hecho que invitó a los ángeles quedarse en su casa. La gente promedia no tenía casas bastante grandes para tener visitantes así, solamente los ricos (y sabemos que se separó de Abram por sus riquezas). Además, si Lot no había tenido bastante respecto de ser aceptado como líder de la ciudad, los otros ciudadanos no le hubieron permitido ofrecer su hospitalidad a los visitantes. Aunque creo que es bueno que los creyentes se involucren en el político, con el propósito de llevar una influencia piadosa a la esfera política; no me parece que Lot lo hizo. Tristemente, Lot no tuvo ningún éxito en impactar a su comunidad por Dios. Me parece que esto fue porque no tuvo relación con Dios. ¿Por qué no tuvo relación con Dios? Pues, por la verdad no sabemos; pero, creo que tiene mucho que hacer con la muerte de su padre. En la misma noche, cuando los varones de la ciudad vinieron a la casa de Lot, para tener relaciones homosexuales con los dos visitantes, la reacción de Lot mostró mucho de su carácter. Obviamente, no había llegado al punto de ser tan malo como los otros varones de la ciudad, porque no quiso involucrarse con sus deseos. Pero, su reacción en ofrecer sus hijas, vírgenes, a los varones de la ciudad, para que pudieran violarles (Gen 19:8) no es un acto piadoso. En efecto, no estoy seguro que es el acto de un varón; suena mas como el acto de un animal. Quizás, si esto es el tipo de “piedad” que Lot mostró a los de Sodoma, es bueno que no tuvo más influencia en la piedad de ellos. En efecto, podemos ver en los próximos versos que no tuvo ningún impacto; tampoco tuvo la habilidad de convencer sus yernos del desastre que iba a venir.
Un punto más que quiero sacar de la vida de Lot. Muchos han dicho que la mujer controla el medioambiente emocional de la casa. No puedo discutir este punto de vista de ninguna manera. De mi propia experiencia puedo ver la verdad de este punto. O, como decimos en inglés, “si mamá no es feliz, nadie es feliz.” Cuando una mujer/esposa está molestada, deprimida, o triste, toda la familia siente el efecto de esto. Es como si el hogar por su mismo refleja sus emociones. Aunque la mujer controla el medioambiente emocional de la casa, el varón controla el medioambiente espiritual de la casa. Igualmente como la mujer impide la habilidad de tener gozo en la casa, si ella no se siente gozosa; el varón impide que la presencia de Dios existe en la casa, si él no la quiere. Hay unas estadísticas que dicen:
En el caso de Lot, no podemos ver de la escritura ningún impacto espiritual, positivo de su vida. Acabo de mencionar de sus yernos, pero esto no fue todo. Cuando por fin corrieron de Sodoma, su esposa fue tan pegada a la ciudad, que ella miró atrás a la ciudad, y fue cambiado a un pilar de sal (Gen 19:26). Aunque podemos decir que este fue la culpa de ella, y no de él, no es justo permitir que él escapa la culpabilidad. Cuando los ángeles les mandaron correr de la ciudad, antes que fuera destruido, Lot no quiso irse. Ellos tuvieron que agarrarlo (y su familia) por sus manos, y echarlos de la ciudad (Gen 19:16). Si esto no fue suficiente, Lot todavía les pidió permiso para ir a una de las otras ciudades chicas que estaba muy cerca a Sodoma (Gen 19:19). La ultima infama de la vida de Lot fue la herencia de injusticia que dejó en los corazones de sus hijas. Su falta de rectitud se manifestó en el incesto que sus hijas planearon con él, haciéndole borracho por el propósito de tener relaciones con su papá.
El pecado siempre tiene un precio. Aquí vemos el precio de la falta de piedad de Lot; no solamente el precio del pecado que hizo con sus hijas; sino también los dos pueblos que nacieron de este pecado. Más adelante en la historia bíblica, los Moabitas y los Ammonitas causaron muchos problemas y opresiones por Israel y Judá. Si mi tesis es correcta, toda esto pasó debido a la muerte de un varón; Haran, el padre de Lot. No sabemos que tan diferentes las cosas hubieron podido ser si él no habría muerto, pero al mínimo hubiera sido una diferencia. Dios ha dado una responsabilidad enorme a los padres en la disciplina e instrucción de sus hijos. No es justo que lo dejemos en las manos de nuestras esposas; porque no es su responsabilidad. Hay muchas estadísticas que nos muestran que las mujeres no están preparadas para hacer la obra sola. |
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