¿Un Cuento de Amor?
por Ricardo Murphy
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Mientras que Pastor Felipe estuvo caminando algún día por la iglesia, sucedió que vio al hermano Samuel orando al altar. Dándole cuenta de que Samuel estaba orando por su hermano, Carlitos, que apenas nunca había menciondo antes, Pastor Felipe paró un momento para escuchar. El fue asombrado cuando realizó que Samuel estaba orando para que Dios trajera todos tipos de maldiciones, deagracias y calamidades sobre su propio hermano. Pastor Felipe no pudo ignorar lo que acaba de escuchar. Después de todo Samuel fue un diácono en su iglesia. El sintió que fue su responsabilidad como pastor de decir algo a Samuel. Por lo tanto se sentó a esperar hasta que Samuel teminó su tiempo de oración. Entretanto pudo uso el tiempo para hacer su propia oración. Cuando Samuel se levantó del altar, él fue un poco sorprendido al ver el pastor sentado en el banco al frente. Pero, él habia conocido al pastor Felipe hace años, y aun había cazado y pezcado con él. De ninguna manera estuvo preocupado. El pastor problemente quiso pedir su consejo sobre algún asunto o otro, razonó él. Felipe charló unos minutos antes de mencionar la oración de Samuel. El sugerió que Samuel tomara un poco de tiempo para estudiar la Primera de Corintios, capítulo 13, para que él conociera lo que es el amor. Pues, Samuel no le gustó estudiar nada, pero consideraba que fuera buen creyente y debería hacer según lo que le sugerió su pastor. Al regresar a casa, él excavó su biblia y sopló el polvo de ella. Después de buscar cinco minutos por la Primera de Corintios en el Antiguo Testamento, él encontró la Primera de Crónicas. Pensando que el pastor había hecho un error, empezó a leer ese libro. Pues, en poco tiempo Samuel le dio cuenta de que estaba en el lugar equivocado y empezó de buscar de nuevo. El buscó por la Primera de Corintios en el índice de su biblia, lo encontró, y empezó a leer. Desafortunadamente, mientras que leía, continua a quejar sobre su hermano. Samuel casi se rió cuando llegó al fin del verso dos, donde dice, "y si tuviera toda la fe como para trasladar montañas, pero no tengo amor, nada soy." "Caramba," le dijo a sí mismo, "Esto aplica a Carlitos. No sirve por absolutamente nada." "El amor es paciente," leyó el en verso cuatro. "Pues, seguramente yo he sido paciente con Carlitos. He esperado hace años para que Dios le golpea. Si esto no es un ejemplo perfecto de ser paciente, entonces no hay otro ejemplo. Vamos a ver, ¿que sigue?" "es bondadoso" "Sí, sí," le dijo, "Yo sé que estoy siendo bondadoso. Pues, yo no he hecho ni un décimo de las cosas malvadas a Carlitos que me ha hecho a mi. Yo sé lo que dice el buen libro, 'La venganza es mia dice el Señor' Estoy simplemente esperando que su venganza le golpea bien fuerte." Pensando que aquellos textos fueron estupendos, Samuel continuó. "El amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante" "La envidia," gritó, "Pues, mi hermano inútil no tiene nada en su vida por el cual alguien quería codiciarle. Y yo he sido callado respecto a Carlitos por todos estos años, pues por eso no puedo yo ser jactándome. Acaso me jactaré cuando por fin Dios hará justicia con él a causa de mí, pero hasta hoy, no lo he hecho todavía." Entonces, él pensó un momento acerca del asunto de la arrogancia. "¿Yo, arrogante?" le preguntó a sí mismo. "No, yo he sido un diácano en la iglesia unos veinte años. Nunca he faltado una junta de la mesa directiva en todo aquel tiempo. Y yo he recibido más premios en la escuela dominical que ningún otro. No, yo no soy arrogante." Las palabras "no busca lo suyo" en el próximo verso agarró su atención. "Bueno," dice él, "No entiendo como alguien pueda decir que yo estoy siendo ensimismado con Carlitos. Solamente anhelo ver que la voluntad de Dios sea hecha. Carlitos es pecador y tiene que recibir lo que merita." Después de esto, Samuel tuvo que parar un minuto. Pensó que había visto su primer error, cuando llegó a las palabras "no toma en cuenta el mal recibido." Pero agarrando el librito en el cual anotó todas las malas cosas que le hizo su hermano, rápidmente lo echó al fuego para ser consumido por el fuego. "Esto fue un escape estrecho," pensó, "No quiero estar atrapado así otra vez.." A este momento, Samuel empieza a ponerse emocionado. Esto está sonando más y más como que las sensaciones que él había tenido por Carlitos todos estos años no fueron odio, sino amor. "¡Wow!" le dijo a sí mismo. "Es bien tremendo sabiendo que yo he sido haciendo la cosa corecta y justa durante todos estos años. Yo quiero ver lo que sigue." "(El amor) no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad." "Así es. Definitivamente. Yo no he recibido ni una gota de deleite de todas las cosas malvadas que Carlitos me ha dado durante todos los años. No solamente es esta parte verdad, ¡pero siempre yo he regocijado en la verdad de saber que él va al infierno! Espero que ellos tienen un lugar muy especial preparado por él allí abajo. Y yo puedo sentarme en mi nube en el cielo y reirme porque al fin él está recibiendo lo que él merita." "Bueno, estoy bien hasta ahorita, quiero terminar esta lectura. "¿Qué hay en verso siete?" "todo lo sufre" "Seguramente yo he sufrido muchísimio a causa de él." "todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta" "Sí, esto es mucho mejor. Sí, yo he siempre confiado de que Dios le haga justicia con Carlitos a causa de mí. Si tengo muchs expectativas que lo haga así. Después de todo, yo he continuado en orar por esto hasta hoy durante unos 40 años." "¡Caramba!" exclamó. "¡Esta sección es estupenda! Todos estos años, yo he sido pidiendo que Dios me perdonara por mis malos pensamientos hacia Carlitos, y de ninguna manera han sido ellos malos pensamientos. Yo poseo un verdadero amor piadoso por mi hermanito, y yo no lo supe. ¡Alaba al Señor!" Las primeras palabras del próximo verso le sacó de su asiento. El empezó de danzar alrededor del cuarto y alabó al Señor, parecido a como él había visto hacer unos de aquellos fanáticos radicales. Agarrando el teléfono, él llamó a su pastor para agradecerle. "!Esto fue la más maravillosa cosa que jamás he leido!." Samuel gritó en el auricular del teléfono. "Especialmente, la última parte, 'El amor nunca deja de ser (nunca falla).' Es exactamente como si fuera una promesa directa de Dios a mí." El pastor Felipe estuvo bien satisfecho con el consejo que dio al diácono, hasta que él escuchó la próxima frase. "Debido a que el amor nunca deja de ser, yo puedo estar completamente seguro de que Dios contestará todas aquellas oraciones que yo he orado respecto a Carlitos. El recibirá definitivamente lo peor que Dios pueda darle. Yo le había amado todos estos años, y a causa de este amor mío Dios le hará justicia. Gracias, pastor por me haber mandado estudiar esto"
Aunque acaso se puede reir respecto a como actuó Samuel en este cuento, hay muchos tiempos en los cuales nosotros hacemos más o menos igual. ¿Cómo? Por decidir por nuestros mismos lo que nos parece bien a nuestros propios ojos, y luego interpretar las Escrituras para igualar nuestras opiniones. La Palabra de Dios debe ser un espejo de nuestras vidas, mostrándonos donde no alcanzamos la Gloria de Dios. No te permitas ser como Samuel. Sé cuidadoso de como interpretes las Escrituras |
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Copyright © 2004 por Richard A. Murphy, Maranatha Life Todos derechos reservados.